Invertir en la compra de una casa o apartamento es una decisión importante en la vida, para la cual, la mayoría de personas recurre a pedir un crédito hipotecario.

Este funciona otorgando al cliente un financiamiento para poder adquirir su vivienda y poder pagarlo a plazos en un período de varios años, incluso décadas. Es una inversión y un compromiso de una vida.

Hoy hablaremos de algunos puntos importantes a tener en cuenta antes de aplicar para una solicitud de crédito hipotecario.

También, podrás calcular tu cuota con nuestra  calculadora de crédito hipotecario, donde podrás estimar el salario neto que te quedará tras el pago de tu préstamo más otros descuentos que tengas.

Como verás a continuación, solicitar un préstamo hipotecario es una decisión que no se puede tomar a la ligera.

Comprender su utilidad, las opciones que existen y los intereses a pagar son factores determinantes para elegir la mejor opción.

Qué es un crédito hipotecario

Las líneas de préstamos hipotecarios son instrumentos financieros que sirven para la adquisición de viviendas nuevas o usadas, ampliación o mejora de las mismas, adquisición de lotes para construirlas, así como para financiar la construcción como tal.

Este tipo de crédito suele ser otorgado por los bancos comerciales, pero también pueden contar con apoyo de instituciones gubernamentales, como en el caso de la vivienda social.

La persona que desea adquirir una vivienda puede aplicar a los mismos y el monto financiable se calcula de acuerdo con sus ingresos familiares y solvencia económica.

Normalmente, se pide que el cliente aporte una prima y se financia el resto del monto. El plazo de pago es para varios años, pudiendo ir desde 10 hasta 30 años en algunos casos.

Debido a lo largo del período de pago, las tasas de este tipo de crédito suelen ser más bajas que las de un crédito tradicional.

Desde luego, adquirir una vivienda conlleva algunos gastos adicionales: escrituración, gastos administrativos y de propiedad, conexión de servicios, entre otros.

Es por ello que el cliente debe prepararse con tiempo y contar con un ahorro para comenzar.

Cuando se trata de una vivienda nueva, el precio de venta lo suele dar la inmobiliaria y suelen ser presupuestos cerrados. Además, en la mayoría de casos, el precio incluye los gastos anteriormente mencionados.

En cambio, si la vivienda es usada, es posible negociar el precio de venta con el dueño original. Para ello, el banco o la entidad que financia el crédito puede hacer una evaluación del inmueble.

Consejos antes de pedir un préstamo hipotecario

Calcula tus gastos y descuentos al salario

Adquirir vivienda propia no es algo que se pueda tomar a la ligera. Es un compromiso económico de muchos años. Se trata de una inversión importante para tu futuro y, por lo tanto, no puedes tomarlo a la ligera.

Ten en consideración que las instituciones bancarias y de crédito solo admiten un cierto porcentaje de límite de endeudamiento.

Si aparte de los descuentos de planilla por prestaciones sociales tienes otros préstamos pendientes, el banco lo verá reflejado en la documentación que presentas y denegará el crédito. Muchas entidades se basan en un nivel de endeudamiento del 25% del salario.

Además, si tienes otros gastos que no presentas, no podrás hacer frente al mismo y podrías enfrentarte a un posible embargo.

Lo mismo ocurrirá si las cuotas son demasiado altas. Si estás teniendo una buena racha en el trabajo, pero no es algo consistente, lo mejor es que pienses en una opción más económica.

Si te encuentras alquilando desde hace varios años y la cuota del crédito es menor, es más fácil pensar que podrás pagarla con facilidad. En dicho caso, invertir en casa propia es una buena decisión.

Presupuesta bien tus gastos y descuentos por prestaciones de ley. Luego, suma el descuento que te harían por la cuota de la hipoteca y mira cuánto te quedará como salario neto.

En caso de que consideres que lo que te queda de dinero es suficiente para tus gastos mensuales, entonces puedes pensar en solicitar tu crédito hipotecario.

Opciones acordes con tu estilo de vida

A lo mejor sueñas con una casa amplia, con jardín y muchas habitaciones, o a lo mejor quieres algo alejado del bullicio de la ciudad, pero lo principal es acomodarte a tu situación económica y familiar.

Es importante también que pienses en la ubicación de la vivienda: ¿Está cerca de los lugares que frecuentas, como la escuela de tus hijos, tu trabajo, etc.? ¿Es accesible y hay comercio y servicios médicos cerca?

Otros aspectos a considerar son si tienes hijos o los planeas, ya que necesitarás habitaciones adicionales y un lugar para que jueguen, como un parque cercano. En caso de que tengas un recién nacido, probablemente no querrás que quede cerca de una calle principal o una zona ruidosa. Y desde luego, a cualquier edad, lo mejor es que sea un lugar seguro con algún nivel de vigilancia.

Si hay un adulto mayor viviendo contigo sería mejor que la casa sea de una sola planta. Un apartamento en el tercer piso en un edificio sin ascensores no sería muy buena idea.

Si tienes una mascota grande, como un perro, probablemente necesitarás un patio o jardín. Pero si no la posees, un apartamento podría ser acorde.

Todo lo anterior lo debes considerar junto con el aspecto económico o poder adquisitivo que tienes.

Busca y compara distintas opciones. Visita varios sitios antes de decidir y haz una lista de las tres opciones que mejor te parezcan. Luego, te será más fácil decidir entre estas.

Busca la mejor tasa de interés

Muchas personas suelen tener un banco preferido o deciden solicitar el crédito con el que les quede más cerca, con el que ya tienen una cuenta de ahorro, con el que ya tienen tarjeta, etc.

Pero lo mejor es consultar varias opciones, verificando plazos, condiciones, intereses, monto máximo a financiar, etc.

Recuerda que más tiempo para pagar no siempre es mejor, pues también implica que al final, el monto pagado será mucho mayor respecto al original.

Lo mejor en este caso es que cotices con distintos bancos a fin de que puedas incluso negociar mejores condiciones.

  • Para ayudarte, puedes probar nuestra calculadora de crédito hipotecario, donde podrás ver una tabla de amortización, así como el monto total pagado al finalizar el préstamo.

Otro punto al que debes prestar atención es al seguro del crédito. Este se suele incluir en la cuota a pagar y es un requisito de muchos bancos.

En muchos casos, puedes negociar separar el pago del seguro de la cuota mensual y abonarlo en un solo pago una vez al año. Así, la cuota total sale más barata.

A esto se le conoce como cesión de seguro y si se hace con el mismo banco que tienes el crédito, es posible obtener una exoneración. Por otro lado, si lo haces con otra institución bancaria es posible que te recarguen comisiones extras.

Además, la entidad financiera te pedirá una garantía. En la mayoría de casos, suele ser el inmueble mismo.  Por ello es importante que compares opciones, requisitos, tasas de interés y cuotas a pagar.

Si tienes otras ofertas a la mano, puedes negociar un mejor acuerdo con el banco.

Solicita asesoría profesional

Si no estás seguro sobre la decisión a tomar o si no tienes mucho conocimiento sobre cómo funciona un crédito hipotecario, lo mejor es buscar a un especialista en inversiones para ayudarte a tomar una mejor decisión.

Pídele que te explique la terminología y muéstrale las opciones que has considerado.

Conoce tu puntaje de crédito y ahorra

Este es un factor clave para saber si se aprobará o no un préstamo. También, la tasa que pagarás.

Es importante saber qué tan bien calificado estás en los sitios donde has tenido crédito últimamente.

Puedes obtener esta información en los informes bancarios o a través de una solicitud directa a la institución financiera.

Si tienes tarjetas con saldos pequeños que puedes pagar, créditos al día, cuentas de ahorro con liquidez o si te han precalificado para otros créditos, tienes más posibilidad de que el crédito hipotecario sea aprobado.

Recuerda además que la mayoría de bancos e instituciones crediticias financian solo un porcentaje del valor total del inmueble (algunas ofrecen hasta un 90% máximo). Procura ahorrar con tiempo para aportar la prima de tu vivienda.

Mantente solvente con tus deudas

Esto no significa que no tengas otros compromisos de crédito. Más bien, como se explicó en el punto anterior, se trata de que tus finanzas estén sanas, que puedas hacer frente a tus compromisos y que se demuestre que puedes pagar al día.

Pero también recuerda que hay un máximo de endeudamiento permitido (25%, 28% o hasta 36%, dependiendo del país).

Si estás en el límite, una forma de mejorarlo es pagar por ejemplo tus tarjetas de crédito, algún préstamo para automóvil u otro crédito grande.

Todo ello hará que tus finanzas se vean mejor para el banco o institución crediticia.

Mantén tus impuestos al día

En casi todos los casos, la entidad financiera querrá ver que no tengas deudas fiscales y que lleves tus impuestos en orden. Es probable que se te solicite información sobre el último año o dos años.

Puedes solicitar una solvencia de Hacienda en caso de ser requerida.

Evita endeudarte más

Aún después de que recibas la aprobación de tu crédito hipotecario, lo más recomendable es que mantengas tus finanzas bajo control. Recuerda que el compromiso durará varios años, por lo que no sería buena idea seguir adquiriendo nuevos compromisos de pago. Al menos no si se trata de tarjetas de crédito o préstamos bancarios grandes.

Por ello, antes de solicitar un crédito hipotecario, piensa en otras inversiones que podrías hacer a futuro. Por ejemplo, si planeas adquirir un vehículo nuevo, si vas a financiar una carrera universitaria, entre otros.

Incluso si planeas adquirir muebles o electrodomésticos para tu nueva casa, sería mejor conservar lo que tienes de momento. Otra idea es hacer dichos cambios previamente o ir ahorrando un poco y comprar de contado.

Prepara tu documentación

Si ya estás decidido a invertir en casa propia, consulta cuál es la documentación que se necesita presentar.

Por supuesto, uno de los requisitos es ser mayor de edad y contar con una identificación personal, así como con una fuente de ingresos para pagar el préstamo.

La edad para ser sujeto de crédito varía de país en país, pero suele ir desde los 18 hasta los 65 o 70 años, más o menos.

Además, deberás demostrar que tienes solvencia económica para hacer frente al compromiso adquirido.

Entre la documentación que podrían solicitarte está:

  • Constancia salarial con tus ingresos del último año, firmada y sellada
  • Presupuesto de gastos personales
  • Original y copia ampliada de tu documento de identidad
  • Original y copia de tu número de registro de contribuyente (número tributario o fiscal)
  • Un recibo de servicios básicos de los últimos 3 meses para comprobar tu lugar de residencia
  • Documentación del otro comprador, si lo hay (si compras en pareja, por ejemplo, lo cual deberás demostrar con un acta legal).

Para estar mejor informado y saber exactamente lo que necesitarás llevar, puedes consultarlo en el sitio web de la institución financiera, llamar al call center o centro de atención al cliente. Otra opción es escribir al chat o correo disponibles para el solicitante.

De esa manera, un ejecutivo de servicio te orientará al respecto.

Una vez tengas todo lo que se necesita, visita la agencia que has elegido.

Conclusión

El fin del crédito hipotecario es mejorar tu calidad de vida a través de una vivienda propia.

Ante todo, debe ser acorde con tus necesidades y debes tener la certeza de que podrás pagarlo antes de solicitar uno.

Algunas instituciones financieras están facultadas para realizar descuentos en planilla. En el caso de las instituciones de vivienda social, suele ser de esa forma también. Dependiendo de ello, las cuotas se podrían descontar directamente de tu salario y verse reflejadas al recibir tu pago.

En casos extremos, las instituciones pueden solicitar embargos por falta de pago. Además, el pago impuntual suele generar moras y hasta intereses sobre las mismas.

Lo mejor es evaluar y discutir varias opciones, tanto sobre la entidad financiera a elegir como sobre el tipo de vivienda. Sobre todo, si tienes pareja o familia.

Pero, sobre todo, mantener unas finanzas sanas. Infórmate y solicita la ayuda de un asesor. Esto es clave para tomar una buena decisión.

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