Existen momentos en los que, por una u otra razón, podemos necesitar una cantidad fuerte de dinero disponible: Pagar deudas, adquirir un auto, pagar estudios superiores, etc. Es entonces cuando pedir un préstamo al banco es de utilidad.

Estos funcionan otorgando una cantidad de dinero al solicitante para que sea pagada a plazos durante un determinado tiempo, con un recargo de intereses, dependiendo de la duración y el tipo de crédito.

En este artículo hablaremos de los puntos a tener en cuenta para aplicar para una solicitud de crédito bancario y podrás estimar la cuota de tu préstamo personal con nuestra calculadora de cuotas de tu crédito.

Primero que nada: Solicitar un préstamo bancario es una decisión que no se puede tomar a la ligera.

Entender su utilidad, las opciones existentes y los intereses a pagar son factores determinantes para saber cuándo es propicio o recomendable pedirlo.

Desde luego, hay créditos de todo tipo, tamaño y utilidad. Algunos que son de rigor si se quiere comprar algo y otros en los que se puede revisar otras opciones antes de solicitarlo.

Propósito de un préstamo

Crédito personal

Los préstamos personales se usan inversiones o gastos de carácter personal. Por ejemplo, un viaje vacacional, consolidar deudas, incluso comprar una computadora u otro equipo de uso particular.

Se pueden dar con base en los ingresos del solicitante, nivel posible de endeudamiento (dependiendo de qué otros préstamos o deudas se tenga) o antecedentes crediticios. Puede otorgarse sin garantía, basado solo en el puntaje crediticio, o poniendo como garantía el mismo bien a adquirir.

Un ejemplo de ello puede ser la adquisición de un automóvil, en la que la garantía es el vehículo como tal.

Los créditos de consolidación de deudas también entran dentro de esta categoría. Se usan cuando tienes varios créditos en diferentes instituciones. También en caso de que tengas varias tarjetas de crédito y desees pagar el saldo pendiente.

Así puedes cancelarlos y quedarte con un solo pago a una mejor tasa que el pago distribuido de varias mensualidades a distintas tasas de interés.

Crédito estudiantil

Como su nombre lo indica, se usan para financiar estudios de cualquier tipo, ya sea educación básica, media, grado, posgrado, maestrías o cursos libres y diplomados.

Estos se pueden obtener a través de instituciones financieras privadas o por medio de programas de ayuda gubernamental.

Suelen tener tasas de intereses más bajas y un período de gracia de algunos años para comenzar a pagarlos.

Préstamos productivos

Estos se usan para invertir en negocios, ya sea como capital para iniciar o un préstamo para la adquisición, ampliación o tecnificación de los mismos.

Para otorgar los mismos, se suele hacer una evaluación del negocio: Ingresos de los últimos años, proyección de ventas, oportunidades identificadas, así como un plan que demuestre la mejora que representará la inversión, ya sea en calidad, optimización de recursos, disminución de gastos, entre otros factores.

Crédito hipotecario

Este tipo de créditos se usan para la adquisición de viviendas nuevas o usadas, ampliación o mejora de las mismas, adquisición de lotes para construirlas, así como para financiar la construcción como tal.  

Tipos de préstamo

Largo plazo

Son préstamos de efectivo que se devuelven mediante depósito o descuento durante un período establecido de tiempo que puede durar de cinco a treinta años. Se suelen pedir para inversiones grandes como la adquisición de bienes raíces.

Mediano plazo

Pueden ser créditos de uno a cinco años que pueden servir para pagar deudas, compra de vehículos, adquisición de equipos, etc.

Corto plazo

Este tipo de créditos comprenden cantidades más pequeñas de dinero y se toman por períodos de menos de un año. Se suelen devolver en una suma global. Se pueden utilizar para gastos médicos o situaciones imprevistas, así como para la compra de pequeños artículos.

Algunos consejos antes de solicitar un crédito

Evalúa si en verdad lo necesitas

Adquirir una obligación con una institución financiera es un compromiso importante. Sobre todo, si se trata de un crédito a mediano o largo plazo.

Piensa, antes de solicitarlo, si realmente necesitas eso que deseas adquirir. Evalúa también si no es preferible ahorrar un poco mes a mes para poder realizar la compra en efectivo. Recuerda, además, que el dinero que prestas se devolverá con intereses.

Algunos tipos de crédito son inevitables. A menos que seas millonario, los créditos para vivienda, vehículo u otras compras que implican una gran inversión, requieren un crédito.

En dicho caso, piensa en tu proyección de vida, si necesitarás adquirir vivienda propia o es preferible el pago de alquiler, tu estabilidad laboral, si tu trabajo no te llevará a mudarte y tener que vender, si gozas de suficiente estabilidad laboral, etc.

Calcula cuáles son tus gastos y descuentos al salario

Toma en cuenta que las instituciones bancarias y de crédito solo admiten un cierto porcentaje de tu salario como límite de endeudamiento.

Si además de los descuentos de planilla por prestaciones sociales tienes otros préstamos, el banco lo verá reflejado en la documentación que presentas. Pero si tienes otros gastos que no estás presentando o compromisos adquiridos, no podrás hacer frente al pago y te verás en un problema financiero.

Lo mismo ocurrirá si aceptas una cuota demasiado alta. Presupuesta bien tus gastos y descuentos. Luego agrega el descuento de la cuota y mira cuánto te quedará como salario neto.

Si consideras que lo que te queda de dinero es suficiente para el mes, entonces puedes pensar en aceptar.

Investiga y compara diferentes opciones

Muchas personas suelen tener un banco preferido o deciden hacerlo con el que les quede más cerca, con el que ya tienen una cuenta de ahorro, con el que ya tienen tarjeta, etc. Pero lo mejor es evaluar varias opciones antes de elegir.

Hay bancos que te ofrecen una mejor tasa de interés o montos menores a otorgar. Si tienes los datos o condiciones de otros bancos, podrías incluso negociar mejores condiciones en tu crédito.

Investiga las tasas de interés, formas de pago, requisitos, montos mínimos a otorgar, gastos de tramitación y beneficios de varias instituciones financieras de tu ciudad antes de tomar una decisión.

La idea es que pagues menos y obtengas el máximo beneficio posible.

Solicita asesoría profesional

Si no estás seguro sobre la decisión a tomar o si no tienes mucho conocimiento sobre cómo funcionan los descuentos y tasas, lo mejor es que busques a un especialista en finanzas para ayudarte a tomar una mejor decisión.

Pídele que te explique la terminología y muéstrale las opciones que has considerado. Un asesor financiero podrá ver el estado de tus finanzas y aconsejarte mejor.

Prepara toda la documentación con tiempo

Esto es importante. Si ya estás decidido a hacer el trámite para solicitar un préstamo al banco, antes de ir consulta cuál es la documentación que se necesita.

Por supuesto, uno de los requisitos es ser mayor de edad y contar con una identificación personal, así como con una fuente de ingresos para pagar el préstamo. Además, deberás demostrar que no tienes deudas que han caído en impago. Es decir, que tienes todas tus cuentas al día.

Entre la documentación que podrían solicitarte está:

  • Constancia salarial firmada y sellada
  • Presupuesto de gastos personales
  • Original y copia ampliada de tu documento de identidad
  • Original y copia de tu número de registro de contribuyente (número tributario o fiscal)
  • Un recibo de servicios básicos de los últimos 3 meses para comprobar tu lugar de residencia
  • Documentación del fiador
  • Comprobantes de propiedad para la garantía

Para estar mejor informado y saber exactamente lo que necesitarás llevar, puedes consultarlo en el sitio web de la institución financiera, llamar al call center o centro de atención al cliente. Otra opción es escribir al chat o correo disponibles para el solicitante.

De ese modo, un ejecutivo de servicio te orientará al respecto.

Una vez tengas todo lo que se necesita, haz tu cita o visita la agencia bancaria que más te convenga.

Qué aspectos tener en cuenta a la hora de elegir

Tipo de interés

Independientemente del tipo de préstamo que elijas, pon atención a las tasas de interés actuales. Esto juega un papel importante a la hora de decidir, porque de ello depende la cantidad total que vas a pagar al final respecto al monto solicitado originalmente.

Dado que la mayoría de los bancos e instituciones financieras están dispuestos a competir por su negocio, es buena idea que compares opciones para buscar la mejor tasa posible.

Solo asegúrate de que no hay cargos ocultos incluidos en la tasa que te ofrecen, tales como:

  • Tarifas de originación
  • Gastos de tramitación
  • Gastos administrativos
  • Honorarios de evaluación o suscripción
  • Tasas de informe de crédito
  • entre otros.

A lo mejor estas tarifas no hacen que la tasa en sí se incremente, pero se te cobrarán en el estado de cuenta como parte de tu pago mensual.

De ser tal el caso, lo más recomendable es que busques otra institución que no te realice dichos cargos, aunque tenga un tipo de interés ligeramente más alto, en vez de pagar una gran cantidad en cuotas mensuales o iniciales.

Otro punto de mucha importancia es si dentro del crédito se incluye una cuota en concepto de seguro. Esto es un requisito de muchos bancos, dependiendo del monto a financiar, y se paga junto con la cuota.

En muchos casos, puedes negociar separar este monto de la cuota mensual de tu crédito y pagarla en un solo desembolso una vez por año. Así, la cuota total sale más barata.

A esto se le conoce como cesión de seguro y si se hace con el mismo banco que tienes el crédito, es posible obtener una exoneración del pago. Por el contrario, si se hace con otra institución financiera es posible que te recarguen comisiones adicionales.

Duración del préstamo

Dependiendo del tipo de préstamo que necesites, la duración del mismo también es importante en la determinación del costo total del préstamo.

Si es un crédito pequeño, procura pagarlo en el menor tiempo posible, pero sin descapitalizarte.

Tipo de garantía

Esto es un aspecto muy importante, pues debes evaluar todos los escenarios posibles. En algunos casos, la institución te solicitará una garantía mediante un bien mueble o inmueble.

Otros pedirán un fiador que pueda hacerse cargo de la deuda en caso de una eventualidad. También existe la posibilidad de que te pidan autorizar un descuento a planilla o embargo de salario en caso de caer en impago.

Lo último es que pueden embargar el bien adquirido (equipo, vehículo, inmueble, etc.).

Piensa bien qué es lo que estarías perdiendo en el caso fortuito de no poder hacer frente a la continuidad del pago.

Procura que sea de tasa fija

Cuando se trata de un crédito a plazos, lo mejor es que el pago sea con una cuota mensual establecida y que el interés sea de tasa fija. De ese modo la tarifa será la misma siempre, podrás programarte y presupuestar. Y sobre todo, así no te llevarás ninguna sorpresa por subidas en la tasa de intereses, ya que si bien es cierto que en ocasiones puede bajar, lo usual es que suban.

En síntesis

El fin del crédito debe ser ayudarte a mejorar tu calidad de vida sin descapitalizarte ni caer en el impago. Ante todo, debe ser acorde con tus necesidades y debes tener la certeza de que podrás pagarlo antes de solicitar uno.

Recuerda que las instituciones financieras y entidades de crédito están facultadas para realizar descuentos a planilla. Es decir que las cuotas no pagadas se podrían descontar de tu salario. En algunos casos extremos, las instituciones pueden solicitar embargos en caso de falta de pago. Además, los pagos atrasados suelen generar moras e incluso intereses sobre las mismas.

Dado que los diferentes préstamos se establecen de diferentes maneras y que hay diferentes tasas, períodos de duración y condiciones, lo mejor es evaluar y discutir varias opciones de bancos o solicitar la ayuda de un asesor financiero.

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