El término clima laboral dentro de una empresa se usa para describir cuáles son las condiciones en las que opera un trabajador.

Este está compuesto tanto por condiciones físicas como el mobiliario, los equipos de oficina, la ventilación, temperatura y la condición física de las instalaciones. Pero también por factores como los procesos de trabajo. Además, involucra la interacción social con colegas, superiores, subalternos y personal en general.

Es decir que incluye tanto características físicas como sociales que el trabajador experimenta el trabajador dentro de la organización. Y por supuesto, estas características y condiciones pueden ser buenas o malas.

Se dice que un clima laboral es malo u hostil cuando un trabajador obtiene experiencias no deseadas que interfieren en su desempeño laboral. También cuando este se siente intimidado u ofendido constantemente.

Cuando el trabajador se encuentra motivado, posee herramientas adecuadas para realizar su trabajo y se fomenta el compañerismo y la participación, se dice que el clima laboral es bueno.

¿Cuál es la importancia que tiene el clima laboral en la organización?

A pesar de la insistencia en la importancia de fomentar un buen ambiente de trabajo en la oficina o en el centro laboral, existe todavía renuencia de muchos empleadores que desconocen el tema o no ven la necesidad de mejorar en este aspecto.

Muchos lo ven incluso como desperdicio de dinero innecesario.

Sin embargo, la realidad es que este es un factor que influye directamente en el desempeño de trabajo. Por eso es importante que los empleadores y el personal de Recursos Humanos se preocupen por fomentar un ambiente de trabajo de calidad.

Después de todo, el talento humano es el recurso más valioso dentro de la empresa y es necesario cuidar del mismo. Si el trabajador siente que su trabajo es de valor, se fomenta un sentido de propiedad, de pertenencia a la organización, lo que deriva en un mayor compromiso con el logro de resultados.

¿Qué hacer para mejorar el clima laboral de la empresa?

Hacer que los trabajadores se sientan motivados y valorados es una labor que no se logra de la noche a la mañana. Es decir, no basta con un pequeño cambio como cambiar el color de la oficina o comprar equipo nuevo.

Como ya hemos mencionado, el clima laboral no depende solo de condiciones físicas, sino que está compuesto también de factores sociales, organizacionales y de procedimientos.

Para comenzar, el empleador debe identificar qué cosas motivan realmente al trabajador. Esto hace necesario el involucramiento de todas las partes. Es decir que el trabajador debe ser parte activa de esta mejora también. El trabajo de Recursos Humanos es hacer real esta participación.

Para lograr tener un ambiente laboral el trabajo debe ser constante y revisar varios aspectos esenciales para mejorar uno a uno. Ahora vamos a ver cuáles son estos factores.

Un salario justo

Aunque la motivación de un trabajador no se trata solo de dinero sí es importante revisar cuánto realmente se está reconociendo del esfuerzo del trabajador.

La remuneración debe ser justa y lo más generosa posible, teniendo en cuenta los factores de riesgo del trabajador, así como el tiempo empleado. El salario del empleado debería ser adecuado para que llegue a fin de mes sin preocuparse.

Pero no debe alcanzar solo para alimentación y transporte, sino para que realice metas personales. De lo contrario, sentirá que solo gana un salario para seguir yendo a trabajar y no para prosperar.

Desde luego, no se puede hacer de la noche a la mañana, pero se pueden ir revisando los perfiles, tareas y horas de trabajo de los empleados. Las zonas de las que proceden y la distancia desde sus hogares. También otros factores como quiénes son padres de familia y quienes tienen más antigüedad dentro de la empresa.

Es positivo comunicar al trabajador sobre la posibilidad de que se hará una revisión su salario y que esta involucraría una posible mejora para obtener información pertinente.

Descansos adecuados

Esto no solo tiene que ver con el descanso para tomar los alimentos. También con pausas para poder tomar un respiro entre las horas de cada mitad de jornada.

Actividades tan simples como tomar agua o ir al baño en muchas empresas está controlado de forma tan estricta que impactan negativamente en el trabajador, derivando en problemas de salud.

Esto, por supuesto, se puede traducir en incapacidades y en la posibilidad de que la persona termine renunciando por un lugar con un mejor ambiente o donde su salud no se vea comprometida.

El cumplimiento de tiempos y el control de actividades es importante. Pero también lo es que el trabajador pueda tomar descansos adecuados para sus necesidades físicas y para despejar la mente. Puedes planificar la jornada de manera que se tenga un descanso breve a media mañana y a media tarde con reportes previo de actividades. De ese modo, el trabajador se concentrará en el turno y tendrá tiempo para despejar la mente entre cada tarea o gestión.

Velar por la integridad física del trabajador

Esto quiere decir que las instalaciones deben ser seguras. Es importante revisar los factores de riesgo de accidente y reducirlos o eliminarnos.

Para ello, juega un papel determinante contar con manuales de procedimientos sobre la operación de maquinaria, equipos y herramientas. El mismo debe incluir también detalles sobre equipos de protección personal, dependiendo del área en la que se trabaja.

Además, si en la empresa no cuentan con una clínica asistencial o enfermería, sí debes tener botiquín básico y kit de primeros auxilios. Así, si un trabajador sufre una dolencia menor puede solicitar medicamento para continuar su jornada. (Naturalmente, si la situación es más grave, deberá tramitar la licencia por enfermedad). O si ocurre un accidente, el trabajador puede ser atendido antes de la llegada de un paramédico.

El cuido de la integridad del trabajador también incluye contar con una adecuada distribución de las instalaciones. Establece salidas de emergencia y puntos de encuentro en caso de sismos o incendios. Además, debes contar con un manual de procedimientos en casos de emergencia. De ese modo, de presentarse una catástrofe reducirás el riesgo de accidentes.

Lo anterior también implica velar porque el edificio se encuentre en buenas condiciones. Es decir, que las estructuras, instalaciones eléctricas y de gas, escaleras y cualquier otra parte del mismo sean seguras. Los trabajadores deben estar ubicados lo más lejos posibles de riesgos como plantas de energía, vapores tóxicos, etc.

Instalaciones bien ambientadas y equipadas

Un centro laboral no solo debe ser seguro, sino estar ambientado agradablemente para el desempeño de labores. Esto quiere decir crear espacios que inspiren orden, limpieza, organización. El ambiente dentro y en los alrededores debe sentirse seguro en la medida de lo posible.

Además, la oficina o taller donde los trabajadores realizan sus actividades debe ser cómodo, iluminado y bien ventilado. Debe contar con todas las facilidades para realizar el trabajo, desde papelería hasta insumos de oficina.

Lleva un control o establece la duración promedio de los insumos de cada tipo. Luego, levanta un inventario de los mismos.

Elabora controles para que el trabajador firme cuando solicite algo que necesita para realizar el trabajo. Pero asegúrate de que el centro laboral se encuentre siempre abastecido. De lo contrario, la situación se traducirá en la detención de las actividades, quejas por no tener los insumos para realizar el trabajo o incluso que la calidad del trabajo realizado sea deficiente.

Asegúrate también de que todos los equipos de trabajo funcionen adecuadamente. Esto quiere decir, buena conectividad a internet, software y hardware funcional y actualizado, herramientas sin remiendos ni fallas, etc.

No solo harás que el trabajo sea más seguro, sino más fácil y agradable de realizar.  

Ambiente libre de acoso

Aunque la legislación de casi todos los países incluye sanciones contra el acoso sexual, en la práctica, muchas personas temen denunciar el acoso laboral de parte de gerentes, supervisores, colegas, etc. Esto, debido a que se cree que es el trabajador el que será perjudicado o despedido.

Establece una clara política contra el acoso de todo tipo dentro del centro laboral.

Esto incluye: Acoso sexual, acoso laboral, gritos, amenazas, chantajes, insultos, humillaciones, discriminación por género o raza, entre otros.

Organizar talleres y charlas para hablar sobre la política de prevención de acoso dentro del ambiente de trabajo, dejando claro que no se tolerará e instando a los trabajadores a que denuncien oportunamente. En caso de existir denuncias de acoso, deberán gestionarse con diligencia, empatía, consideración y discreción (confidencialidad) para el afectado.

Involucramiento del trabajador y claridad de tareas y objetivos

Una forma de mejorar el ambiente de trabajo para todos es tener claras las funciones y objetivos a conseguir, a la vez que se tiene claridad sobre cómo ese trabajo en particular contribuye a toda la cadena de valor de la empresa.

Es decir, que el trabajador tenga claro en qué se debe enfocar y que sepa cómo es que lograr esos objetivos propuestos ayudarán al equipo a tener éxito.

Esto también implica que el trabajador participe en tomas de decisiones en su nivel, proponga sugerencias y que se sienta escuchado dentro de la organización.

Una buena idea para promover la participación del trabajador es realizar encuestas internas sobre el trabajo realizado, condiciones y sugerencias de mejora.

Muchos trabajadores tienen ideas buenas para aportar. Involucrarlos y realizar consultas no solo los hará saberse importantes en la organización, también puede ser una buena fuente de ideas innovadoras.

Reconocer el valor del trabajo realizado

Promover la sana competencia dentro de los equipos de trabajo se logra a través del reconocimiento de logros. Esto no se trata solo de entregar una bonificación por logros. También es felicitar o dar alguna clase de reconocimiento público al trabajador.

Pequeñas acciones como esta harán que los colaboradores se sientan valorados en el equipo de trabajo.

Puedes planificar junto con los gerentes de departamento cuáles serán los incentivos a otorgar. Esto, basado en métricas y estableciendo resultados que sean medibles. El trabajo a realizar en este punto para la mejora del clima laboral está estrechamente unido al punto anterior. Claridad en los objetivos que se esperan de él. Admeás, tener claras cuáles son las funciones mediante las cuales va a lograrlo.

Fomentar el balance laboral-personal

Según el informe Randstad Employeer Brand Research 2020-2021, el balance entre la vida personal y laboral como segundo factor más importante y atractivo para quedarse en un trabajo, con un 58% a favor.

Contar con horarios justos y no exigir horas extras a cada momento debe ser un punto a observar en tu organización.

Asimismo, lo es la carga de actividades para cada colaborador. La posibilidad de irse a casa a descansar sin preocuparse por llamadas inesperadas, tener reuniones de último minuto o no saber la hora de salida nunca.

Verifica también la política de vacaciones laborales y asegúrate de que los trabajadores obtengan sus licencias cuando les corresponde.

Por otro lado, estipular algunos días de permiso remunerado al año pueden ser atractivos para nuevos trabajadores y para retener a los antiguos. Ya que la vida familiar también es importante, saber que cuentan con una cantidad específica de permisos les dará tranquilidad de que en su centro laboral se comprende esto.

Recuerda que después de todo, los colaboradores trabajan para vivir y no al revés. Determina cuál es la cantidad adecuada de personal para que el trabajo esté cubierto. Así no tendrás problema en caso de otorgar vacaciones o si uno de tus colaboradores solicita un permiso personal.

Promover una sólida cultura organizacional

La cultura organizacional se refiere a los principios y valores que forman parte de la filosofía de trabajo. Tiene que ver con la estructura de mando, la metodología de trabajo, la imagen de la empresa de cara al público, los códigos de conducta internos, así como la misión y visión de la compañía.

Todo trabajador debe tener claras estas normas que rigen la cultura organizacional de la empresa. Conocer el organigrama y el reglamento interno, reforzando y recordando siempre en forma de mensajes breves es clave para ello.

Cada una de las jefaturas de cada departamento debe ayudar a difundir la información referente a ello y velar por su cumplimiento. Lo anterior puede implicar en ocasiones sancionar a quien incumple las normativas. En otros casos, significará deshacerse de malos elementos y ajustar el perfil de contratación. Buscar personal que sea afín a tus valores empresariales.  

Por ejemplo, si dentro de la organización deseas que la puntualidad sea un valor interno debes velar por aplicar correctamente los descuentos por llegadas tardías y establecer un límite de sanciones para el retiro del trabajador (despido justificado).

Si tu política de atención al cliente es que cualquier reclamo se compense con algo extra para el cliente, debes garantizar y capacitar a los trabajadores para que actúen de forma amable y diligente.

O si parte de tus valores son el reconocimiento y agradecimiento, establece normativas para que los equipos de trabajo se feliciten o den gracias por el trabajo bien realizado.

Reforzar estos mensajes a través de premios al cumplimiento, mensajes en las oficinas, recordatorios en reuniones de trabajo, etc. ayudan a reformar esta mística o filosofía de trabajo y hacer que los trabajadores la adopten también.

En conclusión

Como has podido ver, el trabajo de mejorar el clima laboral en la empresa es un trabajo continuo. Admeás, involucra a todos los actores de la cadena de valor. El papel de Recursos Humanos en ello es proponer estas políticas, evaluar la distribución del trabajo, velar por el cumplimiento de la normativa y fomentar la continuidad de este proceso de mejora continua en cuando al ambiente de trabajo.

Para lograrlo es crucial que las jefaturas y gerencias se involucren activamente. Asimismo, se debe buscar la participación activa del trabajador. Que sienta que al hablar del equipo de trabajo como “una familia” esto sea una realidad. Que su voz sea tomada en cuenta. Y que el trabajo se convierta para ellos en una fuente, no solo de dinero, sino de satisfacción personal.

Todo ello evolucionará en un mejor clima laboral y en mejores resultados para la empresa.

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